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El Saber Popular en el Curso

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Conceptos Erróneos Habituales y su Corrección

El mes pasado terminé de enseñar nuestro primer Programa de Formación para Líderes de Grupos de Estudio. Una de nuestras clases fue sobre lo que en el Círculo llamamos “Saber popular en el Curso”, ideas que se mencionan tanto que la gente asume que se encuentran en el propio Curso, cuando en realidad no es así. La respuesta al texto que preparé para esa clase fue entusiasta, tanto que decidí convertirlo en un artículo.

Puede parecer contraproducente y polémico dedicar tiempo a corregir conceptos erróneos, y en los círculos espirituales se considera exactamente así de manera muy habitual. Sin embargo, desafortunadamente, estos malentendidos -que están muy extendidos – pueden distorsionar el Curso a un nivel tan básico que se convierte en otra enseñanza completamente diferente.

Una rápida mirada a los patrones recurrentes en el saber popular del Curso te mostrará lo que quiero decir. Este saber popular del Curso tiende a ser narcisista, aunque el objetivo del Curso es revertir nuestro egocentrismo; contra de la religión tradicional, aunque hay mucho en el cristianismo y la Biblia de lo que el Curso afirma; contra la autoridad, aunque el Curso está lleno de amorosa autoridad; y contra el trabajo/esfuerzo, aunque el Curso nos pide mucho esfuerzo y disciplina. El resultado final es que, bajo la influencia del saber popular del Curso, podríamos estar leyendo un libro completamente diferente.

Por lo tanto, estas ideas erróneas deben ser abordadas. Espero que el siguiente intento de abordarlos refine y profundice tu comprensión de Un Curso de MilagrosCINCUENTA PRINCIPIOS DEL SABER POPULAR

1.No tomes este libro muy en serio; sólo juega con él. ¿No nos dice el Curso que “olvidemos este curso”?

El Curso parece tomarse a sí mismo bastante en serio. Dice, “Presta gran atención a esto, y no creas que es sólo un sueño, una idea pueril con la que entretenerte un rato, o un juguete con el que juegas de vez en cuando y del que luego te olvidas” (FIP T-20.II.6:6/SCM T-20.3:41). Además, “Olvídate de este curso” (FIP L-pI.189.7:5/SCM L-189.7:35) es sólo una instrucción para meditación, no una instrucción general.

2.Todos somos estudiantes y maestros los unos de los otros. El Manual no habla de maestros de verdad. Todos somos maestros de Dios.

El Curso dice que todos enseñamos y aprendemos de los demás, pero también deja claro que la mayoría de las veces lo que enseñamos y aprendemos es el ego. No todos somos (todavía) maestros de Dios. El Manual describe a los maestros de Dios como personas que pasan por un proceso de cualificación (FIP y SCM M-1.1), que están más adelantados en el tiempo que sus alumnos (“el tiempo […] separa al maestro del alumno”-FIP y SCM M-29.1:4), y que, en términos de su proporción en la población total, son “muy pocos” (FIP M-12.3:3/SCM M-12.3:22).

3.El curso es un curso de auto-estudio. Todo el mundo lo sabe.

Jesús nunca lo llamó un curso de auto-estudio, ni en el curso mismo ni en nada dictado a Helen Schucman. Siempre que Jesús habla de los nuevos estudiantes del Curso de Milagros (FIP y SCM M-24.3, M-29.1-2), los retrata como alumnos de un maestro del Curso (es decir, un mentor). Incluso implica que este maestro necesita discernir (siendo guiado) si este estudiante está listo para el Curso (FIP M-29.1:5-2:7/SCM M-29.1:5-2:14). Eso no es auto-estudio.

4.No debemos tratar de apegarnos demasiado a lo que dice el Curso. Tratar de seguir la letra del Curso es fundamentalismo.

A lo largo del Curso, Jesús espera que prestemos atención y permanezcamos fieles a lo que dice. Dice que el Curso en sí mismo ha sido “cuidadosamente planeado” (FIP T-12.II.10.1 y L-pI.20.1:3/SCM T-11.3:79 y L-20.1:3). Una vez les dijo a Helen y a Bill, “Tengan mucho cuidado al interpretar esto”. Incluso les instó a “releer con mucho cuidado”. Esto es una parte natural de tomar a Jesús en serio como nuestro maestro. Si estás siguiendo a un guía en una montaña desconocida, escucha atentamente sus instrucciones, asegúrate de que las entiendes y síguelas.

5.Ser un estudiante del Curso no significa trabajar con el libro a diario. En realidad, sólo significa creer en sus principios básicos, e incluso puedo conseguirlos de otros que leen el libro.

Como la estructura del libro de ejercicios implica, necesitamos una interacción entre el libro y nuestras vidas a diario. De lo contrario, terminamos siguiendo un currículum que nosotros mismos creamos. Debido a nuestra locura, el Curso dice que no es prudente que diseñemos nuestro propio plan de estudios: “No te dirigirás a ellos [a los malos estudiantes] para establecer el programa de estudios que les permitiría escapar de sus limitaciones” (FIP T-12.V.5:6/SCM T-11.6:29). Necesitamos que el Curso nos recuerde la verdad que olvidamos tan fácilmente: “Necesitas escuchar la verdad acerca de ti tan a menudo como sea posible, debido a que tu mente está tan ocupada con falsas imágenes de sí misma” (FIP W-pI.67.5:2/SCM L-67.7:24).

6.La mejor manera de hacer el libro de ejercicios es no hacerlo bien y perdonarse a uno mismo. Tratar de seguir las instrucciones a pie de la letra sólo lo convierte en un ritual, por un deseo equivocado de satisfacer a alguna autoridad divina.

La actitud del Libro de Trabajo no podría ser más diferente. Nos pide que sigamos sus instrucciones de práctica “tan fielmente como puedas” (FIP L-pI.rIII.In.1:3/SCM L-R3.in.1:3(-L111)). Nunca dice que hacerlo así convierta al de Libro de Ejercicios en un ritual. Y su única orden de perdonarnos a nosotros mismos por haber perdido nuestros períodos de práctica (FIP L-pI.95.8:3/SCM L-95.9:32) se plantea como algo importante porque nos permite volver inmediatamente a nuestra práctica.

7.No hay una interpretación correcta del Curso. Todas deben ser afirmadas. La búsqueda de la “correcta” se trata sólo de egos tratando de estar en lo cierto.

Aunque todos somos intérpretes falibles y, por lo tanto, hacer bien la interpretación es siempre un trabajo en progreso, Jesús está definitivamente preocupado de que interpretemos el Curso la manera en que él lo expresó. Claramente lo consideró como “no abierto a más de una interpretación” (comentario a Helen). A lo largo de todo el Curso, actúa como si el ego siempre estuviera tratando de distorsionar lo que nos dice. Nos insta a contrarrestar esta tendencia no leyendo el Curso “a la ligera o erróneamente” (FIP M-29.7:3/SCM M-29.7:68), y aprendiendo “a detectar estas necias maniobras [las distorsiones del ego de los pasajes del Curso] y negar el significado que parecen tener” (FIP L-pI.196.2:4/SCM L-196.2:8).

8.Cada vez que empezamos a hablar de diferencias y desacuerdos, estamos en el ego. La respuesta sin ego a las diferencias de interpretación es “arrancar la página”.

El mismo Jesús habló de las diferencias entre sus enseñanzas y las de Freud, Edgar Cayce y el Nuevo Testamento. Sin embargo, siempre lo hizo de manera cortés, teniendo cuidado de afirmar también los puntos de acuerdo. En lugar de arrancar la página, ¿por qué no nos unimos en la búsqueda de lo que el Curso realmente dice? “Cuando dos o más se unen para ir en busca de la verdad, el ego ya no puede defender por más tiempo su falta de contenido” (FIP T-14.X.9:6/SCM T-14.6:69).

9.El curso no está pensado para ser estudiado, solo experimentado. Estudiarlo solo lo convierte en un ejercicio intelectual.

Jesús dijo a Helen y a Bill que su estudio del Curso era crucial, y aplicó lo que dijo a todos los estudiantes: “Bill ha sugerido de manera muy inteligente que ambos deben fijarse la meta de estudiar realmente para este curso. No puede haber duda de la sabiduría de esta decisión, para cualquier estudiante que quiera aprobarlo”. Estudiar no es antitético a la experiencia. Más bien, el estudio es la puerta de entrada a la experiencia y, hecho correctamente, es en experiencial.

10.Seguir únicamente el Curso es la misma estrechez que ves en la religión tradicional. Deberíamos seguir muchas enseñanzas porque la verdad es una sola.

El Curso dice que “no eres libre de elegir” tu camino previsto (FIP M-2.3:6/SCM M-2.3:21), y si ese camino es el Curso, dice, “No aprovechas el curso si te empeñas en utilizar medios que le han resultado muy útiles a otros, y descuidas lo que se estableció para ti” (FIP T-18.VII.6:5/SCM T-18.8:41). El Curso está de acuerdo en que hay muchos miles de caminos hacia Dios, pero describe la verdad real en el corazón de todos ellos como “el Hijo de Dios es inocente” (FIP T-14.V.2:1 y M-1.3:5/SCM T-14.2:20 y M-1.3:27), que es la comprensión única del Curso de lo que es la salvación.

11.El Curso es tan elevado y tan único que, si ves un paralelismo entre él y otra enseñanza, no estás entendiendo el Curso.

Jesús se apresuró a señalar los paralelismos entre sus enseñanzas y las que eran familiares para Helen y Bill, como las de Freud, Jung y Edgar Cayce. El Curso también está lleno de referencias positivas a la Biblia. Por ejemplo: “La Biblia te exhorta a que seas perfecto, a que sanes todo error, a que no te preocupes por el cuerpo por el hecho de que sea algo separado, y a que todo en mi nombre” (FIP T-8.IX.7:1/SCM T-8.9:52).

12.Dios es impersonal. Es menos como un ser que como una “talidad[1]“. Ni siquiera sabe que estamos aquí.

El Curso nunca describe a Dios como impersonal. Dice que no tiene forma, pero siempre lo describe como un Ser con voluntad, que ama y crea. Habla a menudo de nuestra relación con Él (es difícil tener una relación con la “talidad”), y dice que mientras dormimos Él se siente solo, anhela nuestro regreso, nos llama a casa, y nos espera con los Brazos abiertos.

13.Dios no sabe de la separación. Si lo supiera, estaría tan loco como nosotros.

El Curso siempre retrata a Dios como receptivo a la separación, una receptividad ejemplificada especialmente por Su creación del Espíritu Santo. Esto, por supuesto, implica que Dios estaba consciente de la separación, algo que dos importantes pasajes nos dicen directamente. Uno dice que Dios sabe de nuestra falta de alegría que proviene de la separación: “Y Él ciertamente sabe esto. Lo sabe en Su Propio Ser y en la experiencia que Su Ser tiene de la experiencia del Hijo” (FIP T-4.VII.6:5-6/SCM T-4.8:46-47). El otro dice, “Así que Dios pensó: ‘Mis Hijos duermen y hay que despertarlos’” (FIP T-6.V.1:8/SCM T-6.6:8).

14.Dios no escucha las oraciones. Las oraciones de la segunda parte del Libro de ejercicios no están destinadas a ser rezadas. Son metáforas.

El Curso nos dice al menos dieciocho veces que Dios escucha y responde cada una de nuestras llamadas, y ni una sola vez nos dice lo contrario. Hay lecciones del Libro de Ejercicios en las que se nos dice que oremos a Dios como parte de nuestra práctica para ese día (por ejemplo, FIP L-pI.71.9 y L-pI.140.12/SCM L-71.10-12 y L-140.12-14). La primera lección del Libro de Ejercicios que le decimos a Dios (“Tu gracia me es dada. La reclamo ahora”) comienza diciendo, “Dios nos habla. ¿No deberíamos nosotros acaso hablarle a Él?” (FIP y SCM L-pI.168.1:1-2). Cuando Helen anotó las oraciones en la Parte II del Libro de Ejercicios, las rodeó con comillas, indicando que eran cosas que debíamos decir.

15.El Espíritu Santo es sólo una metáfora para nuestra propia memoria de Dios. El Espíritu Santo como un ser creado real con su propia conciencia, voluntad, pensamientos y sentimientos no existe.

Al menos dieciocho veces el Curso dice que Dios creó el Espíritu Santo, que es consistentemente descrito en el Curso como teniendo Su Propia voluntad, pensamientos y sentimientos. La forma que el Espíritu Santo toma como una “voz” en el sueño es una ilusión (FIP C-6.4:5/ No en SCM ) y finalmente pasará (FIP C-6.5:8/No en SCM ), pero Su realidad como Espíritu creado por Dios es eterna (FIP T-5.I.5:6-7/SCM T-5.6:12). Él no es nuestra “memoria de Dios”, que es un término técnico en el Curso para nuestro despertar final, cuando Dios (no el Espíritu Santo) nos eleva de nuevo al conocimiento perfecto.

16.No importa si Jesús escribió o no el Curso. No cambiaría nada si Mickey Mouse escribiera el Curso. Todavía dice lo que dice.

Si Jesús no escribió el Curso, eso haría que su de autoría, que subyace a todo el Curso, sea una mentira, o en el mejor de los casos una desilusión. Si lo escribió, sin embargo, el Curso lleva la autoridad de la figura de salvación más influyente en la historia del mundo. Y para aquellos que sienten una profunda conexión con la figura de Jesús, significa que hacer el Curso es un acto de seguirlo y estar estrechamente conectado a él. Al final del Libro de Ejercicios dice que al unirse a él en el año de prácticas que implica, “hemos encontrado un solo propósito, el cual compartimos. Y así, te uniste a mí, de modo que lo que yo soy tú lo eres también ” (FIP L-pII.14.2:2-3/SCM L-Te14.2:8-9(-L351)).

17.Creo que “Jesús” escribió el Curso, pero este Jesús tiene poco o nada que ver con el Jesús del que la Biblia.

El Jesús del Curso habla claramente de sí mismo como la figura de la que leemos en los evangelios del Nuevo Testamento. Habla de su nacimiento, sus milagros, sus dichos, sus discípulos, su crucifixión, su resurrección y su ascensión. Él corrige los entendimientos tradicionales, y esto incluye la corrección de ciertos dichos de los evangelios (y, en al menos tres casos, afirma que nunca dijo un dicho en particular), pero eso es muy diferente a disociarse del Jesús bíblico. En cambio, enmarca el Curso como una continuación de lo que Jesús comenzó en su ministerio terrenal hace dos mil años (FIP C-5.5:3-4/No en SCM ).

18.El curso no trata del comportamiento. Sólo se trata de un cambio de mentalidad. Después de todo, ¿no dice el Curso “No necesito hacer nada”?

El comportamiento ocupa un lugar extremadamente importante en el Curso. Incluso la sección “No necesito hacer nada” indica que el plan del Espíritu Santo para nuestras vidas involucra mucho “ajetreo” (FIP T-18.VII.8:3/SCM T-18.8:56). Una vez que cambiamos nuestro pensar, estamos destinados a dar milagros a los demás a través de nuestro comportamiento. El Curso dice que debemos usar “el cuerpo con este fin y sólo con este fin ” (FIP T-8.VII.3:3/SCM T-8.7:19). Y esta expresión externa de amor es un refuerzo necesario de nuestro cambio de pensamiento. No debería sorprendernos, entonces, que Jesús dijera a Helen y a Bill, “Este Curso es una guía de comportamiento”.

19.El Curso nos advierte contra “hacer real el error”. Siempre que hablamos de la importancia de algo en este mundo, estamos haciendo real la separación.

“Hacer que el error sea real” no es un término del Curso. El término real es “hacer que los errores [no el error] sean reales”. Esto no se refiere a hacer real la separación al considerar las cosas del mundo como reales e importantes (el significado de “hacer real el error”). Más bien, el término se refiere a hacer reales los errores de nuestro hermano viéndolos como pecados reales con efecto verdaderamente real. Desafortunadamente, este concepto clave Curso ha sido virtualmente reemplazado por la versión distorsionada del mismo (hacer que el error sea real).

20.”Confusión de nivel” es pensar que la enfermedad, la curación, el milagro, el instante santo, la relación santa, el perdón y la salvación tienen algo que ver con el cuerpo o el mundo.

Desafortunadamente, es difícil identificar lo que significa “confusión de nivel” porque la mayoría de las referencias a ella fueron eliminadas de la versión FIP del Curso en el proceso de edición. Los “niveles” en “confusión de niveles” son los niveles del espíritu y de lo físico, y el término se refiere a la asignación impropia de atributos de uno de estos niveles al otro. Normalmente se refiere a pensar erróneamente que podemos encontrar los atributos del nivel espiritual – como la felicidad, la identidad, la realidad y el hogar – en el nivel físico. Sin embargo, el hecho de que no podamos encontrarlos allí no implica que la curación, el milagro, la relación santa y la salvación no tengan nada que ver con el mundo. Encontrarlos implica actividades e interacciones en el mundo y, a su vez, genera efectos en el mundo.

21.Siempre que el Curso nos parece implicar que la dualidad o la separación es real, podemos estar seguros de que está hablando metafóricamente. Sólo nos está contando un agradable cuento de hadas para protegernos de su verdadera enseñanza radical.

No hay literalmente ningún indicio de esta visión en el Curso. Tal visión nos daría licencia para reformar el Curso etiquetando mucho de lo que dice como mera metáfora. En su lugar, el Curso utiliza un mínimo de simbolismo porque (como Jesús dijo a Helen) “simbólico” significa “abierto a muchas interpretaciones diferentes”. Esto es lo opuesto a claro, y el Curso enfatiza repetidamente que es claro, directo e inequívoco; que es un curso “que lo que dice es exactamente lo que quiere decir” (FIP T-8.IX.8:1/SCM T-8.9:47).

22.Cuando el Curso dice que el mundo es una ilusión, significa el mundo como lo vemos. El mundo en sí mismo, aparte de nuestros juicios y proyecciones, es real.

El Curso deja claro que lo que es ilusorio en el mundo es el cambio. La razón por la que “Dios no lo creó [el mundo]” es que “En el mundo que ves […] no hay nada que haya de perdurar para siempre ” (FIP C-4.1:2-3/No en SCM). Por lo tanto, todo lo que cambia en el mundo, que no dura para siempre, es una ilusión que Dios no creó. Por lo tanto, es más que solamente el mundo como lo vemos lo que no es real. Es todo lo físico, porque el cambio está en el corazón mismo de lo físico. Lo que es ilusorio incluye “las estrellas […] la noche y el día […] la marea, las estaciones del año y las vidas de los hombres” (FIP T-29.VI.2:8-9/SCM-29.7:13-14).

23.”No hay mundo” significa que el mundo que vemos no existe en ningún sentido del término. No hubo ningún Holocausto. No hay Darfur. No tiene sentido proporcionarle atención veterinaria a tu perro enfermo; no está allí. ¿Por qué sumergirse en la piscina para salvar a un niño que se ahoga? No está allí.

En un nivel final, el mundo en sí nunca sucedió. Pero en el nivel de este mundo, estas cosas suceden y han sucedido, y nuestra respuesta está destinada a ser cuidadosa, no insensible. Cuando Jesús se refiere al Holocausto en el dictado original, en lugar de decir “No hubo Holocausto”, dijo, ” Derramé muchas lágrimas por esto”. En lugar de ser indiferente al sufrimiento, se supone que debemos salvar a la gente del sufrimiento. El Curso dice que a través de nuestros milagros -nuestras expresiones de amor- podemos realmente eliminar las apariencias externas de la tragedia, y es al eliminarlas cuando probamos que esas apariencias deben haber sido irreales (FIP T-30.VIII.2/SCM T-30.9:10-18).

24.El Espíritu Santo no trabaja en este mundo. ¿Cómo puede hacerlo si no hay mundo?

El Curso habla del Espíritu Santo trabajando constantemente en nuestras mentes y en el mundo (“Hoy descanso en Dios y dejo que Él obre en mí y a través de mí” – FIP W-pI.120.1:2/SCM L-120(L109):2). Él organiza todos nuestros encuentros interpersonales y planea “todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir” (FIP L-pI.135.18:1/SCM L-135.19:75). Él guiará nuestros pensamientos y controlará nuestro comportamiento (FIP T-2.VI.1:1-3/SCM T-2.4:1-3) e incluso suministrará nuestras necesarias posesiones (FIP T-13.VII.12-13/SCM T-12.7:81-95). ¿Cómo puede decirse que Él no trabaja en el mundo?

25.El Curso nos enseña cómo manifestar la abundancia. Ser pobre es una expresión del “principio de escasez”.

Esto sería una gran sorpresa, ya el apego a las cosas materiales (incluyendo el dinero) es criticado a lo largo del Curso. Dice que “Él [el Espíritu Santo] colmará” nuestras posesiones si se lo permitimos, pero luego añade “sin darles ninguna importancia” (FIP T-13.VII.13:2/SCM T-12.7:90). Helen realmente se las arregló para “manifestar” intencionalmente una pieza de joyería -un alfiler de oro florentino (Ausencia de Felicidad, de Ken Wapnick, p. 119) – pero esto era parte de su ” fase mágica”, y su rechazo de esa fase es lo que permitió que el Curso pasara a través de ella. El “principio de escasez” es en realidad una creencia en una carencia dentro de nosotros, que luego tratamos de llenar consiguiendo cosas en el exterior. Así, tratar de manifestar la abundancia es una expresión del principio de escasez.

26.Esa persona es mi mejor maestro porque me toca todos los botones. Es mi salvador porque hace que mi ego salga a la luz, donde puedo dejarlo ir.

No es así como el Curso habla de “maestro” ni como habla de “salvador” (con una excepción). Un profesor del Curso es alguien que enseña a otros el sistema de pensamiento en el que cree. Un salvador es alguien que extiende a otros la salvación que está en él. Así que mi maestro, en el sentido positivo, es alguien que me enseña el sistema de pensamiento de Dios. En el Manual, es específicamente alguien que me guía en el camino del Curso. Y mi salvador es alguien que me extiende la salvación. Específicamente, es alguien a quien he sanado, y cuya gratitud me despierta a la santidad que hay en mí.

27.Mi única responsabilidad es aceptar la expiación por mí mismo. Pensar que soy responsable de los demás sólo les quita la responsabilidad de cambiar su propia opinión.

En el Curso, “La única responsabilidad del hacedor de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo” (FIP T-2.V.5:1/SCM T-2.3:82) porque el hacedor de milagros es aquel que da milagros a otros, y no puede dar lo que no tiene. Así que aceptamos la Expiación como la condición previa para dar milagros a otros. En cuanto a nuestra responsabilidad hacia nuestro hermano, el Curso dice: “Tú eres responsable de cómo él se ve a sí mismo” (FIP T-21.VI.7:5/SCM T-21.7:56), y “Has asumido el papel que te corresponde en su redención, y ahora eres completamente responsable por él” (FIP T-17.VIII.5:5/SCM T-17.9:32).

28.No hay nadie ahí fuera. Sólo hay uno de nosotros aquí. “Otros” son sólo mis propias proyecciones.

Tal vez no haya un tema más importante en el Curso que la verdadera naturaleza de nuestro hermano como un Hijo de Dios perfectamente puro, que es la obra maestra de Dios, que tiene un valor inestimable, que es nuestro igual, y que merece todo el cuidado y la preocupación que típicamente prodigamos a los que consideramos especiales: “Todo el amor y cuidado que le profesas a tu especialismo, la absoluta protección que le ofreces, tu constante desvelo por él día y de noche, tu profunda preocupación, así como la firme convicción de que eso es lo que eres, le corresponden a tu hermano” (FIP T-24.VII.2:7/SCM T-24.8:19). Es cierto que los cuerpos y las personalidades son ilusiones, pero es difícil imaginar una idea que vaya más a contracorriente del Curso que convertir a este hermano en una ilusión, no más que un espejo, una mera pantalla de proyección.

29.Una relación santa sólo necesita una persona. Es santa cuando yo mismo la veo de una manera santa.

Las discusiones sobre la relación santa -en el Texto (FIP y SCM Capítulos 17-22), el Manual y el suplemento de Psicoterapia- describen consistentemente el mismo concepto: dos personas establecen un objetivo común para su relación. Este objetivo común invita al Espíritu Santo a la relación, y es Su presencia, junto con la presencia del objetivo, lo que hace la relación santa. Si ese es el único concepto del Curso de la relación santa, ¿no debería ser también nuestro concepto?

30.La unión no implica que los cuerpos se unan o que interactúen en el ámbito de las formas. Sólo debemos unirnos con Jesús y el Espíritu Santo en nuestras mentes.

La unión en el Curso trata de que las mentes se unan en una meta común, en una idea: “Cuando dos mentes se unen y comparten una idea por igual, se establece el primer eslabón de la conciencia de que la Filiación es una” (FIP T-16.II.4:3/SCM T-16.3:25). Aunque esta unión es a nivel mental, normalmente se facilitará mediante la comunicación física (deberíamos creer que los cuerpos son “únicamente medios para unir mentes”-FIP T-8.VII.2:5/SCM T-8.7:14) y dará lugar naturalmente a la cooperación física- al co-operar: “La salvación tiene que invertir la descabellada creencia en pensamientos separados y cuerpos separados, que viven vidas separadas y recorren caminos separados. Cuando mentes separadas comparten una sola función, se unen en un solo propósito” (FIP L-pI.100.1:2-3/SCM L-100.1:2-3).

31.Tratar de ayudar a los otros sólo hace que el error sea real. Es una actividad que está llena de ocultas agendas del ego. ¿Por qué tratar de ayudar “allá afuera” si de todos modos el mundo no es real?

Es difícil imaginar una idea que esté más en conflicto con el corazón del Curso. Así es como Jesús habla de intentar ayudar a otro, incluso cuando ese intento es imperfecto y limitado por el ego, como suele ser en este mundo: “No hay nada más santo en este mundo que ayudar a alguien que pide ayuda. Este intento, aunque sea limitado, aunque carezca de sinceridad, lleva a ambos muy cerca de Dios ” (FIP P-2.V.4:2-3/no en SCM).

32.Tratar de servir a los pobres o a los desfavorecidos sólo refuerza la idea de que ellos carecen. Lo mejor que puede hacer por ellos es ver más allá de su aparente carencia.

Ver más allá de su aparente carencia es una parte importante de la curación, pero esto es perfectamente compatible con ayudarlos también de manera mundana. Dos historias de la génesis del Curso pueden aclarar la postura del Curso sobre ayudar a los pobres o desfavorecidos. La historia de la Clínica Mayo, que fue fundamental para que Helen aceptara su papel como escriba del Curso, concluyó con la elección de Helen y Bill de ayudar a un extraño en un aeropuerto, en respuesta a lo cual Jesús dijo a Helen, “Esta es mi verdadera iglesia”. Varios meses después, Jesús dijo que arregló que Bill asistiera a una conferencia sobre rehabilitación, para que pudiera superar su miedo a ayudar a aquellos con cuerpos rotos, cerebros dañados y egos debilitados. La famosa oración “Estoy aquí únicamente para ser útil” (FIP T-2.V(A).18/SCM T-4.9:17-22), de hecho, fue dictada para que Bill pudiera llevarla a esta conferencia. El Curso dice: “Y deja que en tu gratitud haya cabida para todos los que se han de escapar contigo: los enfermos, los débiles, los necesitados y los temerosos, así como los que se lamentan de lo que parece ser una pérdida, los que sienten un aparente dolor y los que pasan frío o hambre y caminan por el camino del odio y la senda de la muerte” (FIP L-pI.195.5:2/SCM L-195.5:21).

33.No caigas en la grandiosa trampa de pensar que debes “salvar el mundo”. El Curso, después de todo, dice “No busques cambiar el mundo”.

“No trates […] de cambiar el mundo” (FIP T-21.In.1:7/SCM T-21.1:7) significa que no debemos tratar de cambiar las circunstancias para adaptarlas a nuestro placer. Pero “salvar el mundo” es una frase inequívocamente positiva dondequiera que aparece en el Curso, y aparece a menudo (por ejemplo, “nuestro verdadero propósito es salvar al mundo”-FIP L-pI.153.8:2/SCM L-153.8:32). Necesitamos vernos a nosotros mismos como estando aquí para algo más que nuestra propia salvación: “Vinimos a alcanzar mucho más que nuestra propia felicidad” (FIP L-pI.139.9:4/SCM L-139.8:47). Nuestra verdadera meta incluye a todos: “La única meta del que se ha decidido por el camino de los milagros es restaurar completamente la Filiación” (FIP T-1.VII.3:14/SCM T.1.2:36).

34.Mi función especial es simplemente perdonar, dejar ir mi propio resentimiento. Pensar que tengo algún papel especial en la tierra que me ha dado el Espíritu Santo es sólo la voz traidora del tratar de ser especial.

El Curso dice: “A cada cual le asigna una función especial en la salvación que sólo él puede desempeñar” (FIP T-25.VI.4:2/SCM T-25.7:22). Este es su papel único en el plan de Dios. Es seleccionado para ti por el Espíritu Santo basado en tus fortalezas específicas: “El Espíritu Santo escoge y acepta tu papel por ti, toda vez que ve tus puntos fuertes exactamente como son, y es igualmente consciente de dónde se puede hacer un mejor uso de ellos, con qué propósito, a quién pueden ayudar y cuándo” (FIP L-pI.154.2:2/SCM L-154.2:9). Y a través del desarrollo de estas fortalezas te conviertes en “el salvador de los santos hermanos que especialmente se te confiaron ” (FIP T-31.VII.8:3/SCM T-31.7:51). Así, en las páginas del Curso es la voz de Jesús -no la voz de tu necesidad de ser especial- la que te dice que tienes un papel importante, divinamente elegido: “Te estoy haciendo perfectamente explícito Su plan, y te diré también cuál es tu papel en él y cuán urgente es que lo lleves a cabo” (FIP T-5.VII.4:4/SCM T-5.9:74).

35.El milagro es sólo un cambio en la percepción. No es nada que ocurra en el mundo. Y ciertamente no es nada que yo “realice” en el mundo.

Si lees los cincuenta principios de los milagros, está claro que los milagros son algo curativo que pasa de un hacedor de milagros a un receptor de milagros. Lo que pasa es el amor, ya los milagros son “expresiones de amor”, siendo llamado así cinco veces en los primeros capítulos del Curso. Este es el principal significado de “milagro” en el Curso: una expresión de amor por la cual cambiamos la percepción de otro. Un milagro como algo que cambia nuestra propia percepción es un significado importante de la palabra en el Curso, especialmente en el Libro de Ejercicios, pero no es el significado principal del Curso.

36.El perdón no tiene nada que ver con la otra persona. No perdono por su bien; lo hago sólo por mí.

En el Curso, el perdón es interpersonal: al liberar tu resentimiento, liberas a la otra persona de su carga de culpa: “Ayúdale a levantar la pesada carga de pecado que echaste sobre sus hombros y que él aceptó como propia” (FIP T-19.IV.D.16:5/SCM T-19.5.4.1:66). El perdón, entonces, es el impulso de liberarnos a ambos, a nosotros mismos y a nuestro aparente atacante.

37.El Curso nunca nos dice que seamos honestos en este mundo. ¿Cómo puede importar eso cuando el mundo entero es una mentira?

En la sección sobre la honestidad como característica de los maestros de Dios (FIP M-4.II/SCM M-4.3), Jesús describe una especie de mega-honestidad, o ultra-integridad, en la que todos nuestros pensamientos, palabras y acciones son absolutamente consistentes. Esto significa que cada palabra que decimos es un reflejo honesto de nuestros pensamientos, acciones y otras palabras; que siempre mantenemos nuestra palabra (siempre hacemos lo que decimos que haremos); e incluso que cada pensamiento que tenemos es un reflejo honesto de todos demás pensamientos. Esto no es dejarnos fuera del gancho de la honestidad normal. Esto nos llama a la honestidad perfecta.

38.Todo es perfecto. Cada pensamiento es perfecto. Cada sentimiento es perfecto. Si creo que alguien ha cometido un error, estoy juzgando. Todo está bien. Hitler sólo cumplía su función perfecta.

Es cierto que el Espíritu Santo puede usar todo para Su propósito. Incluso nuestros errores se convierten en oportunidades de aprendizaje por Él. Pero cometemos errores, errores que en lo profundo son expresiones de una intención hiriente (“Nadie ataca sin la intención de herir” –FIP L-pI.170.1:1/SCM L-170.1:1). Más aun, el Espíritu Santo sólo asigna funciones que benefician a todos. Lo que Hitler hizo fue un rechazo de lo que era su verdadera función asignada.

39.Sólo el ego quiere tener razón, y sólo el ego califica algo como incorrecto. En lugar de intentar tener la razón, deberíamos ser felices.

Cuando el Curso pregunta “¿Preferirías tener razón a ser feliz?” (FIP T-29.VII.1:9/SCM T-29.8:9), significa esto: ¿Quieres creer que tu visión actual (específicamente, tu visión de que buscar fuera de ti mismo puede hacerte feliz) es correcta, aunque esa visión te haga infeliz? El Curso más tarde llama a esto “tu empeño de tener razón cuando en realidad estás equivocado” (FIP T-30.I.11:6/SCM T-30.2:56). En otras palabras, ¿prefieres tener la razón aunque estés equivocado, y tu error te esté costando tu felicidad? Tu trabajo, en otras palabras, no es descartar toda la preocupación por tener la razón. Es dejar de lado tu creencia egoísta de que actualmente tienes razón, para que puedas cambiar de opinión y llegar a ser feliz y estar en lo cierto.

40.No debería etiquetar las elecciones que he hecho como “equivocadas”. Eso es sólo el ego golpeándose a sí mismo. Estaba haciéndolo lo mejor que podía. Todo estaba bien para ese momento.

El Curso pide “una re-evaluación de todo lo que tienes en gran estima” (FIP T-13.IX.4:1/SCM T-13.3:20). “Requiere que estés dispuesto a cuestionar cada uno de los valores que abrigas” (FIP T-24.In.2:1/SCM T-24.1:13). ¿Cómo podemos emprender tal reevaluación si no nos permitimos cuestionar nuestras elecciones? En cambio, necesitamos desarrollar una capacidad ilimitada para admitir que nos hemos equivocado. “Reconoce únicamente que estabas equivocado, y todos los efectos de tus errores desaparecerán ” (FIP T-21.II.2:7/SCM T-21.3:12). Como señala el Curso, no hemos pecado, pero hemos “estado muy equivocados” (FIP T-10.V.6:1/SCM T-9.11:33).

41.Mirar los efectos en otros de mis acciones en el mundo es un enfoque equivocado. El Curso es muy claro que mis errores y “pecados” no tienen ningún efecto.

A lo largo del Curso, el efecto que tenemos sobre los demás se presenta como una valiosa retroalimentación que puede ayudar a mostrarnos si llegamos a ellos desde el ego o desde el Espíritu Santo. “Y reconocerás cuál de ellos has elegido por sus reacciones” (FIP T-15.II.4:6/SCM T-15.3:30). Nuestros errores y “pecados” no tienen efecto en la eternidad, pero en este mundo tienen un gran efecto. “No es en el tiempo donde no eres culpable, sino en la eternidad. Has “pecado” en el pasado, pero el pasado no existe” (FIP T-13.I.3:2-3/SCM T-11.10:44-45).

42.Yo no debería gastar energía buscando mi ego. Ese es un enfoque negativo que sólo refuerza el ego. Necesito despertarme de él, no revolcarme en él.

No queremos revolcarnos en el ego, por supuesto, pero tenemos que mirarlo. El Curso ve al ego como algo muy oculto en el inconsciente y que nos controla desde allí mientras permanece oculto. Lo escondemos porque creemos que es real. Por eso necesitamos “Pon[erlo] al descubierto […]. Ahí verás que se basaba en la insensatez y que todos tus miedos eran infundados” (FIP T-11.In.3:9-10/SCM T-10.2:9-10). Por eso es que tantas lecciones del Libro de Ejercicios te instruyen a “buscar activamente en tu mente” (once referencias) los pensamientos del ego. Y es por eso que “es tan crucial que observes tu odio y te des cuenta de su magnitud” (FIP T-13.III.1:1/SCM T-12.3:1). Sólo cuando sacamos a la luz el ego podemos ver que no es nada.

43.La parte más importante de cualquier acción es la calidad de mi conciencia al realizar esa acción. El efecto externo real de mi acción no viene al caso.

Mientras que una cualidad positiva de la conciencia al realizar una acción es obviamente importante, el efecto sobre otros de nuestras acciones es realmente el punto central. En el Curso, nos salvamos salvando a nuestros salvadores. Lo que nos salva, entonces, es tener un efecto curativo en otros. Un ejemplo instructivo aparece cuando Jesús elogió a Helen por reescribir el informe mal escrito de una amiga, diciendo que Helen estaba “haciendo un milagro” para la amiga, para ella misma, para la organización involucrada y para Jesús. Esto fue así a pesar de que Helen, dijo Jesús, lo encontró “agotador”, “porque resentiste el pecado de Esther [el informe mal escrito] y pensaste que te puso en una posición muy injusta”. Así que se sintió agotada y resentida mientras lo hacía, pero aun así fue un milagro porque tuvo un efecto sanador.

44.No hay nada más importante que estar en el momento. Como dice el Curso, “La mente que ha sanado no planea”.

En el Curso, estar en el momento es principalmente estar libre de arrepentimientos sobre el pasado y miedos sobre el futuro y así entrar en un instante sagrado. No se trata de estar en contacto con el presente sensorial – la experiencia directa de lo que vemos, de los sonidos que escuchamos y de lo que tocamos en este momento – sino de estar en contacto con el presente intemporal. No queremos usar el estar en el presente como un escape de la vida y de nuestra responsabilidad hacia los demás. De hecho, podemos estar en el presente y aun así hacer planes. Es cierto que “La mente que ha sanado no planifica”. Pero la siguiente frase también es importante: “Simplemente lleva a cabo los planes que recibe al escuchar a una Sabiduría que no es la suya” (FIP L-pI.135.11:2-3/SCM L-135.12:47). No planea, pero recibe planes.

45.Los estados espirituales son el signo del avance espiritual. Sabemos que alguien es espiritual si ha tenido experiencias espirituales elevadas.

Los estados espirituales son herramientas extremadamente valiosas para el desarrollo espiritual. Pero en la visión del Curso, las verdaderas señales de desarrollo espiritual son el tipo de rasgos de carácter que se enumeran en “¿Cuáles son las características de los maestros de Dios?” (FIP y SCM M-4): confianza, honestidad, tolerancia, mansedumbre, júbilo, indefensión, generosidad, paciencia, fe y mentalidad abierta. Desafortunadamente, es bastante común que una misma persona tenga tanto estados espirituales elevados como rasgos de carácter no tan elevados.

46.La razón para hacer el Curso es encontrar paz, para cambiar mis estados interiores de juicio y depresión por estados interiores de paz y gozo.

El Curso afirma que su objetivo es la paz. Pero describe su objetivo usando muchas otras palabras también (como la verdadera percepción, el perdón, la felicidad y la santidad). Centrarse demasiado en la paz puede convertirse fácilmente en un enfoque narcisista que excluye nuestra preocupación por el bienestar de los demás, ya que pueden parecer que sus problemas se interponen en el camino de nuestra paz. Necesitamos combinar la paz interior con la ayuda exterior, ofreciendo milagros.

47.No debes enfatizar las palabras en tu estudio del Curso. Las palabras, como dice el Curso, no son más que símbolos de símbolos.

El Curso no es más que una larga cadena de palabras. Su enseñanza es en forma de palabras. Y la mayor de su práctica implica una repetición silenciosa de palabras. El Curso puede decir que “las palabras no son más que símbolos de símbolos” (FIP y SCM M-21.1:9), pero también dice que “las palabras que utilizamos son poderosas” (FIP L-pI.162.4:2/SCM L-162.4:17), y que el Espíritu Santo puede elevar las palabras “de meros símbolos a la Llamada del Cielo en sí” (FIP M-21.5:9/SCM M-21.5:46). Las palabras son potencialmente tan transformadoras porque son transmisoras de significado, y el significado en el que creemos determina las emociones que sentimos.

48.El intelecto es una expresión del ego. La mente es el problema, el corazón es la solución, porque el corazón es inherentemente puro y espiritual.

El Curso ve la lógica y la razón como herramientas poderosas para persuadir a la mente de abandonar al ego y elegir a Dios. De hecho, afirma que la razón es inherentemente útil para trascender el ego: “La razón no forma parte de la demencia, pues ésta depende enteramente de la ausencia de aquella. El ego nunca hace uso de la razón porque no es consciente de su existencia” (FIP T-21.V.8:6-7/SCM T-21.6:73-74). El Curso se centra tanto en el pensamiento porque ve el pensamiento como lo que determina el sentimiento. Por esta razón, el Curso nunca contrasta la mente y el corazón. Siempre los enmarca como que se mantienen en sintonía, ya sea para bien (“Mi corazón late tranquilo y mi mente se halla en reposo” L-pII.286.1:8/SCM L-286.1:8) o mal (“su desconcertada mente y […] su atemorizado corazón” L -pII.334.2:3/SCM L-334.2:8).

49.En realidad, todo se trata de la experiencia directa, porque es donde se muestran/están los sentimientos. Las palabras, pensamientos y creencias son abstracciones de la experiencia directa, por lo que se interponen en el camino.

La experiencia directa es muy valorada en el Curso, pero esto no lo lleva a denigrar las cosas de la mente. Aunque no son experiencia directa, las palabras, pensamientos y creencias pueden ser representaciones cruciales de la verdad que algún día experimentaremos directamente. Pueden ser reflexiones necesarias que pueden llevarnos realmente a la experiencia directa, como muchos han experimentado al hacer las lecciones del Libro de Ejercicios, que en su mayoría son sobre la repetición de palabras. Además, los sentimientos en sí mismos no son exaltados en el Curso. En opinión del Curso, los sentimientos vienen en dos variedades: sentimientos que son del ego y no tienen sentido (ira, culpa, miedo, preocupación, depresión, etc.) y sentimientos que son de Dios y son verdaderos (amor, paz, alegría, etc.). Y el lado que experimentamos es el resultado de los pensamientos que elegimos creer.

50.Los niños y los animales viven más cerca del espíritu que nosotros, porque viven el momento en experiencia directa. Básicamente, cualquier cosa con un intelecto menos desarrollado es más espiritual.

El Curso no ensalza a los niños o los animales. Utiliza a los niños como grandes símbolos para nosotros, ya que sus egos, su falta de comprensión y su necesidad de ayuda y orientación son más evidentes que en nuestro caso. A los animales no les va mejor en el Curso. No hay muchas referencias a ellos, pero los que hay representan a animales como experimentando emociones humanas (amor a la descendencia, ira, furia), en lugar de estar de alguna manera libres de tales sentimientos basados en el ego. Los animales, en otras palabras, también tienen egos.

_____________

[1] Nota del traductor: En el budismo, “suchness” o talidad en español, hace referencia a una realidad en su última naturaleza, sin nombre y sin características.

Traducción del artículo “Course Lore: Common Misconceptions and Their Correction”, originalmente publicado en la revista A Better Way #132, enero, 2015. Traducción por Miguel Carrera Toyano y revisión de traducción por Sandra Rocafort.

[Nota: Todos los pasajes de Un Curso de Milagros citados en este artículo hacen referencia a las ediciones en español publicadas por la Fundación para la Paz Interior (FIP) y la Sociedad Un Curso sobre Milagros (SCM). Las citas textuales están tomadas de la edición FIP; la cita en la edición SCM puede ser distinta.]

 

 

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